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El Teletrabajo en tiempos de COVID-19 - Vatel

El Teletrabajo en tiempos de COVID-19

El Covid-19 va a hacer por el teletrabajo en unos meses más que todos los presupuestos de marketing dedicados en los últimos años de los principales fabricantes de herramientas digitales. El confinamiento de las personas frente a la crisis del corona

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Ante la situación de crisis que atraviesa el país, los profesores de Vatel Madrid ofrecen sus experiencias y conocimientos. El profesor de Entrepreneurial Finance del programa MBA in International Hotel & Tourism Management Pedro Prieto hace una radiografía del Teletrabajo al que, desde hace ya días, todos nos hemos apuntado. 

Ring Rrrrring…. El despertador de Julia suena a las 7.45. 

Una breve ducha, se viste, y con un café humeante llega a la oficina a las 8.05

¿Julia es un personaje de Asimov que usa teletransporte? No, simplemente teletrabaja.


Son muchas las voces que hablan del experimento global sobre el teletrabajo que va a suponer la epidemia a la que nos enfrentamos. Desde mi punto de vista se generará mucha información y métricas valiosas, pero hay que partir desde la siguiente premisa: la situación es forzada y en muchos casos no se puede hablar de teletrabajo real. Para ser considerado como tal ha de estar planificado, bien organizado con las herramientas necesarias, en un ambiente concreto y sobre todo ha de estar vinculado a una forma de trabajar orientada a objetivos.  Irte a casa con tu ordenador, trabajar intentando que se parezca lo más posible a cuando trabajabas de manera presencial y al cuidado de niños… es un conato de teletrabajo. 

 España tiene una de las tasas más bajas de teletrabajo de la UE, cercana al 4%. También es cierto que la base de nuestra economía quizás nos hace menos permeables a estas prácticas, en todo caso incluso en puestos fácilmente desempeñados en remoto éste no se realiza. Por otro lado, en España contamos con unas redes muy superiores a la media europea. La fibra desplegada en nuestro país es notablemente superior a la de países de nuestro entorno, más que la suma de Alemania, Francia e Inglaterra juntas.

Adoptar las tecnologías necesarias para que parte de una empresa puede teletrabajar es sencillo. Son herramientas muy maduras ya, de una alta efectividad y en general baratas o mejor dicho con un buen ROI. A nivel infraestructuras de la empresa cada vez son más numerosas las soluciones para “tunelizar” la conexión a sus servidores y dar acceso así a las herramientas internas. Uno de los riesgos puede ser la seguridad de las conexiones, pero no deja de ser un problema con buena solución.  Ok, toda pinta bien, entonces….

¿Por qué no teletrabajamos más?

El principal obstáculo es la desconfianza. Muchos años de una arraigada cultura del presencialismo ha derivado en una menor flexibilidad. La forma tradicional de monitorizar el trabajo torpedea asumir de una forma natural el teletrabajo. El mayor escollo es dejar atrás las prácticas de micromanagement de muchos mandos que ven en el teletrabajo una forma de descontrol con resultados inciertos.  Un breve taller de metodologías ágiles conseguirá mejores resultados a la hora de teletrabajar que el software más puntero de videoconferencia.

Ahí está el reto que generará el paradigma.  Orientarse a objetivos medibles y con frecuentes retrospectivas para medir los resultados, en trabajar por tanto de forma más eficiente. El teletrabajo será la consecuencia y no el fin. 

Por último, los beneficios de asumir como práctica común el teletrabajo son claros: una mayor conciliación, capturar más talento para el capital humano, y ahorros derivados de una menor necesidad de espacio físico y de un tránsito menos frecuente. La crisis financiera y los nuevos perfiles que se incorporan al mercado laboral hacía que las empresas mirasen con interés este asunto. Lo que hasta haces unos meses se vislumbraba, hoy se ve con perfecta claridad y es por dos razones.

-La capacidad de contingencia frente a futuras crisis de la índole que sea.

-El impacto en los planes de sostenibilidad de las empresas y organismos públicos. 

Estos dos puntos son claves para empezar a elaborar planes ambiciosos que posibiliten el teletrabajo de forma plena y real.  Las empresas que no lo hagan están abocadas a sufrir el rechazo de todos los agentes en el desarrollo de su actividad, desde sus inversores hasta el de los trabajadores y clientes. 


¨Quieras o no, este virus va a producir cambios abruptos en nuestra sociedad, el teletrabajo es uno de los más claros. Adaptarse rápidamente es ya una necesidad de supervivencia¨, nos hace reflexionar Prieto.

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