La Navidad es tiempo de encuentros, celebraciones y mesas compartidas. También es el momento ideal para disfrutar del vino sin complejos y con criterio. Desde Vatel Madrid, escuela internacional de referencia en formación hotelera, sus profesores de Enología recuerdan que el maridaje no es un dogma, sino una invitación a experimentar.
“Las reglas están para orientar, no para limitar”, explica José María López, Experto Sumiller, Premio Nacional de Gastronomía y profesor de Enología de Vatel Madrid, quien comparte una serie de principios sencillos para sacar el máximo partido al vino durante las comidas navideñas.
Entre las recomendaciones clave destaca una máxima fundamental: platos ligeros piden vinos ligeros, mientras que los vinos con mayor estructura deben reservarse para elaboraciones más intensas. El orden también importa: comenzar con vinos más frescos y ligeros y avanzar hacia opciones con mayor cuerpo ayuda a disfrutar cada copa en su mejor momento.
Las burbujas, protagonistas indiscutibles de estas fechas, no tienen por qué quedarse solo en el brindis inicial. “Si empiezas con Cava o Champagne, atrévete a seguir con burbujas hasta el final”, señala López. Eso sí, siempre en estilos Brut o Brut Nature durante la comida, ya que su acidez limpia el paladar y armoniza incluso con platos tradicionales como cochinillo, cordero o cabrito.
La Navidad también es una excelente oportunidad para romper prejuicios. Existen blancos con estructura capaces de acompañar carnes, como un Godello con lías, perfecto para aves festivas como el capón. Del mismo modo, algunos tintos funcionan con pescados azules, como el atún, o incluso con clásicos navideños como el besugo al horno.
Especial mención merecen los vinos de Jerez, un universo aún por descubrir para muchos consumidores. Desde finos y manzanillas hasta amontillados, olorosos o palo cortado, su diversidad ofrece experiencias gastronómicas únicas. “Es un viaje que deja huella”, afirma el profesor.
Otros consejos esenciales incluyen cuidar la temperatura de servicio, prestar atención al tipo de copa, y recordar que la acidez es una gran aliada, especialmente con platos grasos o encurtidos, que encuentran buenos compañeros en vinos muy secos como el fino en rama.
Para los más curiosos, López propone maridajes atrevidos pero memorables: foie o quesos azules con vinos dulces de gran nivel, como un Trockenbeerenauslese, auténticas “joyas líquidas”, o platos ligeramente picantes acompañados de Riesling del Mosela, vinos finos, precisos y vibrantes.
Como cierre, el profesor recomienda actualizar la mirada sobre el vino y la gastronomía: el blanco no es solo para pescado ni el tinto exclusivo de la carne. La clave está en conocer, probar y disfrutar.
Estas recomendaciones, además de enriquecer las celebraciones navideñas, ponen de relieve la importancia del conocimiento gastronómico en la formación de los profesionales del sector hotelero, una competencia esencial no solo para sumilleres o chefs, sino para todos aquellos que trabajan en la experiencia del cliente.
El mensaje de Vatel Madrid esta Navidad es simple: conocer el vino es importante, disfrutarlo lo es aún más. Porque al final, las mejores combinaciones no siempre siguen reglas, sino momentos.